¿En qué puedo ayudarte?
Quizá has probado diferentes dietas, tratamientos o recomendaciones y, aun así, determinados síntomas persisten.
Problemas digestivos, inflamación, alteraciones de la microbiota, intolerancias, cansancio o agotamiento, dificultades metabólicas, insomnio o situaciones en las que parece que todo está relacionado y nada termina de encajar.
Quizá no necesites otra dieta.
Quizá necesites otra mirada.
Tu biología
Tu momento vital
Tu cuerpo habla. Empecemos por escuchar.
Un mismo síntoma puede tener diferentes contextos. Estas señales pueden orientarnos hacia las áreas que merece la pena explorar.
Una persona. Muchos sistemas relacionados.
Comprender qué está ocurriendo, cómo comenzaron los síntomas y qué factores pueden estar relacionados es el primer paso para decidir cómo intervenir.
HANA · Intolerancias alimentarias
No todas las personas respondemos de la misma manera a los mismos alimentos. En algunos casos, determinados alimentos pueden relacionarse con síntomas que van mucho más allá del aparato digestivo.
Hinchazón, estreñimiento o diarrea, dolor, migrañas, alteraciones cutáneas, congestión, cansancio, niebla mental o sensación de inflamación pueden formar parte del cuadro.
La Histaminosis Alimentaria No Alérgica —HANA— es una de las principales áreas de especialización de Maite. Su estudio busca valorar la respuesta individual frente a determinados alimentos y orientar una estrategia nutricional más personalizada.
El objetivo no es retirar alimentos de forma indefinida o aleatoria, sino identificar lo necesario, intervenir y, siempre que sea posible, favorecer tolerancia y diversidad alimentaria.
¿Comes saludable y, aun así, no te encuentras bien?
Aquí comienza uno de los hilos conductores del trabajo de Maite: comprender cómo la histamina y la respuesta individual a los alimentos pueden participar en síntomas aparentemente desconectados.
Conocer Histamina y HANA →Inflamación
La inflamación es una respuesta fisiológica necesaria. El problema aparece cuando pierde su carácter agudo y puntual y se mantiene en el tiempo.
Puede expresarse como dolor muscular o articular, hinchazón, cansancio, cefaleas o migrañas, alteraciones digestivas, problemas cutáneos, dificultad para recuperarse o una sensación general de no encontrarse bien.
En consulta se busca comprender qué factores pueden estar contribuyendo a mantener ese terreno inflamatorio: alimentación, microbiota, metabolismo, sueño, estrés, sedentarismo, estado nutricional o determinadas respuestas frente a los alimentos.
La nutrición antiinflamatoria no debería ser una dieta universal, sino una estrategia adaptada a la biología y las circunstancias de cada persona.
¿Y si molestias aparentemente diferentes estuvieran conectadas?
La histamina también participa en procesos inflamatorios. Comprender cuándo forma parte de ese contexto puede aportar una pieza más al conjunto.
Explorar la conexión →Inmunidad
El sistema inmunitario mantiene una comunicación permanente con el intestino, la microbiota, el sistema nervioso, el metabolismo y nuestro entorno.
Alergias, intolerancias, alteraciones cutáneas, infecciones recurrentes o trastornos autoinmunes pueden coexistir con problemas digestivos, inflamación o respuestas alteradas frente a los alimentos.
Desde la nutrición avanzada pueden abordarse factores relacionados con el estado nutricional, la calidad de la alimentación, la microbiota, la barrera intestinal, la inflamación, el descanso, el estrés y el estilo de vida.
Cuando existe una patología inmunológica, este trabajo se plantea como complemento del diagnóstico y tratamiento médico.
¿Qué puede estar manteniendo a tus defensas en alerta?
Inmunidad e histamina mantienen una relación estrecha y pueden convertirse en un punto de conexión entre alimentos, intestino e inflamación.
Explorar la conexión →Microbiota y salud digestiva
Hinchazón, gases, dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, reflujo, digestiones difíciles o intolerancias pueden acabar condicionando qué comes, cuánto comes, dónde comes e incluso tus planes.
El aparato digestivo necesita entenderse como un ecosistema, no únicamente como el lugar donde procesamos los alimentos.
Cuando está indicado, un estudio avanzado de la microbiota intestinal puede aportar información sobre su diversidad, equilibrio y otros parámetros relacionados con el funcionamiento digestivo. Esa información debe interpretarse junto a los síntomas, historia clínica, alimentación y otras pruebas cuando proceda.
El objetivo no es vivir eliminando alimentos permanentemente, sino intentar recuperar función digestiva, tolerancia y una relación más tranquila con la comida.
¿Y si antes de quitar algo más necesitáramos comprender qué está ocurriendo?
Intestino, microbiota e histamina están estrechamente relacionados y pueden formar parte de un mismo contexto clínico.
Explorar la conexión →Metabolismo y salud hormonal
El metabolismo no es una simple ecuación entre calorías que entran y calorías que salen.
Resistencia a la insulina, alteraciones de glucosa o lípidos, cambios de peso y composición corporal, función tiroidea, SOP, perimenopausia o menopausia pueden estar condicionados por múltiples factores.
Alimentación, masa muscular, movimiento, descanso, ritmos circadianos, estrés, inflamación, salud intestinal y momento hormonal forman parte de esa ecuación.
El trabajo no busca únicamente modificar el peso, sino mejorar el contexto metabólico que determina cómo funciona y responde el organismo.
¿Y si tu cuerpo no estuviera fallando, sino intentando adaptarse?
Sistema nervioso · estrés · energía
Fatiga persistente, sueño poco reparador, niebla mental, dificultad para concentrarse, irritabilidad, sensación de alerta o falta de energía pueden aparecer cuando el organismo lleva demasiado tiempo sometido a una elevada demanda de adaptación.
El sistema nervioso no funciona aislado. Intestino y cerebro mantienen una comunicación bidireccional, y el estado nutricional, la microbiota, la glucemia, el estrés, el sueño, el movimiento y los ritmos diarios influyen en cómo nos sentimos y respondemos.
Aquí la nutrición forma parte de una mirada más amplia: aportar nutrientes, estabilizar el metabolismo, cuidar el intestino y favorecer condiciones que permitan recuperar descanso y bienestar.
¿Qué puede estar pidiéndote tu cuerpo que todavía no has podido escuchar?
La histamina actúa también como neurotransmisor y participa en procesos relacionados con la vigilia, la alerta y la comunicación intestino-cerebro.
Explorar la conexión →Salud cognitiva y neuroprotección
Memoria, atención, concentración, capacidad resolutiva, agilidad y claridad mental dependen de mucho más que del paso del tiempo.
La salud cerebral está relacionada con la salud cardiovascular y metabólica, la inflamación, el estrés oxidativo, el sueño, el ejercicio, la microbiota intestinal y un adecuado estado nutricional.
Desde la nutrición avanzada pueden trabajarse factores modificables relacionados con el envejecimiento saludable y acompañar nutricionalmente determinadas situaciones, siempre de forma complementaria al seguimiento médico cuando corresponda.
¿Qué estás haciendo hoy por la salud de tu cerebro de mañana?
Salud femenina
Las mujeres atravesamos diferentes etapas fisiológicas y hormonales a lo largo de la vida, y la misma estrategia nutricional no tiene por qué funcionar siempre.
Ciclo menstrual, SOP, fertilidad, embarazo, perimenopausia y menopausia pueden acompañarse de cambios en composición corporal, sensibilidad a la insulina, salud ósea y muscular, digestión, inflamación, sueño, energía y estado emocional.
La nutrición debe adaptarse a ese momento. El objetivo es ayudarte a comprender tu cuerpo para poder cuidarlo de acuerdo con lo que necesita ahora.
¿Estás cuidándote como necesitas hoy o como lo hacías hace años?
Las fluctuaciones hormonales pueden modificar la respuesta a la histamina y ayudar a comprender por qué determinados síntomas cambian en distintas etapas vitales.
Explorar la conexión →Salud infantil
En la infancia, un síntoma debe interpretarse dentro de un organismo que está creciendo, madurando y desarrollándose.
Dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, reflujo, alteraciones cutáneas, alergias, intolerancias, migrañas o determinados síntomas recurrentes pueden requerir revisar alimentación, estado nutricional, función digestiva, microbiota y antecedentes personales y familiares.
En niños y niñas, las dietas restrictivas requieren especial prudencia. Retirar numerosos alimentos sin una estrategia clara puede comprometer nutrientes, diversidad alimentaria y la relación con la comida.
La prioridad es identificar lo necesario, restringir lo mínimo posible y favorecer progresivamente una alimentación suficiente, variada y segura, coordinándose con pediatría u otros profesionales cuando sea necesario.
¿Y si antes de retirar algo más intentáramos comprender qué necesita su organismo?
¿Te puedo ayudar?
Si determinados síntomas persisten y sientes que necesitas comprender mejor qué puede estar ocurriendo, podemos valorar tu caso.
Solicitar una primera consulta